viernes, 18 de junio de 2010

Fuerzabruta - Centro Cultural Recoleta, 12 de junio de 2010

Un hombre vestido de saco y corbata camina. Luego, comienza a correr. Se escucha un disparo. El hombre cae. Se levanta y continúa corriendo. Con su cuerpo embiste una pared y la atraviesa. Este es el comienzo de Fuerzabruta, el espectáculo creación de Diqui James, ex integrante de la Organización Negra y De La Guarda, reestrenado en el Centro Cultural Recoleta. A partir de allí, todo lo que ocurre es una explosión de movimiento, sonidos, colores, que no están dirigidos al intelecto de los espectadores sino, principalmente, a su cuerpo, a sus sensaciones. Es, en este sentido, un teatro esencialmente físico.
Espectadores que la propuesta busca integrar, hacer partícipes de aquello que ocurre. Parte de un movimiento que tiene a los catalanes de la Fura Dels Baus como representantes y cuyo fundamento consiste en desafiar las convenciones impuestas por el teatro tradicional. El desarrollo de la acción sucede en un ámbito que prescinde de escenario y de butacas, de un texto y si se quiere, de un mensaje a transmitir o, al menos, de uno que no admita ser completado por el público asistente a la obra (si es que ésto fuese posible).
El director sostiene para el diario la Nación, y en ello podría hallarse su trascendencia, que: "Es un hecho colectivo. Se vive como un hecho social, porque te afecta lo que le pasa al resto". A su vez, en Página 12, manifiesta que: "Esa comunión entre actores y público, esa preponderancia de las emociones y el intento de contagiar alegría que es su búsqueda en cada grupo que formó le recuerda a los carnavales que supo disfrutar en su infancia".

Los actores bailan frenéticamente los ritmos electrónicos y tribales de la autoría de Gaby Kerpel y el espacio de la sala Villa Villa se transforma en una gran rave.
En otra "escena" ubicados sobre una tarima, destrozan una casa, arrojando mesas y sillas, desgarrando su techo que cae en forma de papel picado.
En el momento más impactante, una enorme pileta transparente desciende sobre las cabezas de los concurrentes, en la cual las integrantes del elenco inicialmente realizan movimientos tal como si se tratase de nado sincronizado, para luego lanzarse desenfrenadamente una y otra vez al agua.
Todo en Fuerzabruta remite a aquello que se encuentra en el origen, a lo que es primitivo, salvaje, visceral, que la obra parece oponer a lo mundano, ejemplificado en ese hombre que camina entre la gente, en su vestimenta, que intenta acomodar mesas y sillas sin lograrlo, que arremete contra un muro. Un grito de emancipación. Un regreso a lo primordial.
Para concurrir decidido a involucrarse.

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