viernes, 7 de octubre de 2011

Nadie lo quiere creer (La patria de los espectros) - La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía la Baja, Teatro 25 de Mayo, 30 de septiembre de 2011

La compañia La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía la Baja, que según señala la prensa española acostumbra brindar más funciones en el exterior que en su tierra natal, presentó en el Teatro 25 de Mayo, ubicado en el barrio de Villa Urquiza, su nueva obra Nadie Lo quiere creer (La patria de los espectros), una acabada muestra de su personal visión de la dramaturgia, que remite a del Valle-Inclán, y contiene buenas dósis de grotesco, humor negro y sarcasmo, dando vida a esperpénticos, decadentes personajes, a los que expone con crudeza pero también de un modo piadoso, rescatando la humanidad de quienes se enfrentan, con las insuficientes armas de que disponen, al deterioro y la degradación.
En esta pieza, la escenografía es despojada y se caracteriza por el inteligente uso de los escasos objetos, entre los que destaca una sábana (!) con la que montan diversas escenas, tres ventiladores de pie, la estructura de madera de un reloj antiguo que hará las veces de ataúd, un pavo real embalsamado, cuatro sillas y un maniquí.
La música, perteneciente a la Banda Cimarrona de Costa Rica, es otro elemento que adquiere sumo valor, siendo utilizado para unir las distintas escenas.
El singular texto de Eusebio Calonge describe las miserias de una anciana señora enferma perteneciente una distinguida familia que ha perdido la acomodada posición que ostentaba, ocupada en organizar su propio funeral, mientras rememora a sus ancestros, habitando una casona en ruinas junto a una también añosa sirvienta y a un supuesto sobrino que se disputan su escuálida herencia.
Nadie lo quiere creer habla sobre el transcurrir inclemente del tiempo, donde la vida lenta, progresivamente, se escapa, dejando a su paso aflicciones y pesares.
Al finalizar, los actores (geniales Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos) no salen a saludar, pues sus personajes han quedado disecados.

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