Una película nos permite viajar a lugares distantes, experimentar modos de vida diferentes del nuestro, transformando la forma que tenemos de percibir las cosas, modificando el modo de ver el mundo que heredamos de nuestros antepasados, cambiando muchas de nuestras costumbres, abriéndonos al prójimo.El cine del tailandés Apichatpong Weerasethakul es sensorial, intangible, inconcreto, incorpóreo.
Su esencia es esquiva, elusiva, indefinible.
El hombre que podía recordar sus vidas pasadas está basado en un libro budista, y contiene elementos mágicos, fantásticos, imaginarios.
En la secuencia inicial, un buey se interna en la jungla. Una selva que parece dotada de vida. Más tarde, sabremos que está habitada por ánimas, criaturas de espeso pelo y ojos rojos.
El tío Boonmee puede presentir la llegada de la muerte. Sufre una insuficiencia renal severa y debe someterse a sesiones diarias de diálisis.
En la granja donde cultiva tamarindos y cosecha miel de abejas, recibe la visita de su cuñada Jen y un sobrino de ella. Durante una cena, son sorprendidos por la presencia del fantasma de la mujer del tío Boonmee, fallecida diecinueve años atrás, y del hijo de ambos, desaparecido unos años después, convertido en uno de esos seres que viven en la jungla llamados "monos fantasmas", hecho aceptado por todos con total naturalidad.





