domingo, 27 de diciembre de 2009

Anticristo (Antichrist, 2009), de Lars Von Trier

Una mujer que ha perdido a su hijo (Charlotte Gainsbourg) cae en una profunda depresión. Su marido psicólogo (Willem Dafoe) la asiste en una terapia que consiste en que ella se enfrente a su miedo más profundo. A tal fin, viajan a un bosque llamado Edén, para instalarse en una cabaña donde pasaron las últimas vacaciones en familia.
Anticristo, una película del danés Lars Von Trier, sostiene que la maldad es intrínseca a la naturaleza, a la naturaleza humana y, en particular, a la mujer, a la que se refiere como a "La iglesia de Satán".
La materia del goce femenino es presentada como incomprensible, indescifrable, incontenible. Ni siquiera la ablación consigue reprimir el deseo incontrolable que lleva a la locura a la protagonista.
En el Prólogo, una de las partes en que se divide la película, Ella mantiene relaciones sexuales mientras ve caer a su pequeño hijo por una ventana.
En principio madre afligida por su inmenso dolor, al llegar al bosque, donde en una escena hilarante un zorro confiesa: "La maldad reina", se transforma en una mujer brutal decidida a matar a su marido si no pone fin a aquello que la desborda.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Epitafio (Gidam, 2007), de Jung Beom-sik y Jung Sik

Epitafio, proveniente de Corea del Sur y firmada por los hermanos Jung Beom-sik y Jung Sik, asistentes de Park Chan-wook en Oldboy y Sympathy For Mr. Vengeance, tiene todos los ingredientes propios del cine de fantasmas, lo cual, por repetidos, quitan mérito a todo filme dedicado a recrear el mencionado género. Nunca he visto ninguno que prescinda de la característica fantasma vengativa de pelo largo negro; en particular, recuerdo la recomendable A Tale of Two Sisters, de Kim Jee-woon.
Epitafio cuenta a su favor con una cuidada estética, una bella fotografía y convincentes actuaciones.
La película enlaza tres relatos sucedidos en un hospital situado en Seúl, durante la ocupación japonesa en el año 1942: un joven estudiante de medicina, comprometido a contraer un matrimonio arreglado por sus padres, se enamora del cadáver de la hija de la directora del hospital, su prometida; una niña indemne de un accidente de tránsito en el que muere su familia es perseguida por fantasmas; una pareja de jóvenes médicos regresa de Japón y unos asesinatos en serie ocurren en torno de ellos.
Los temas son los recurrentes al género: el dolor que provoca la pérdida de seres queridos y la propia idea de mortalidad.

La sangre iluminada (2007), de Iván Ávila Dueñas

Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.
(Milonga de Manuel Flores, letra de Jorge Luis Borges)

Un hombre entra en una fuente en la ciudad de México, sangra por la nariz, y pierde el conocimiento. La acción continúa en Zacatecas, donde un niño de nombre Hugo dice ser Mateo, de 35 años, tener esposa e hijo, y haber sufrido un desmayo en una fuente en México.
Durante el relato, seis personas están unidas por un fenómeno de transmutación.
El alma de Mateo va a mudar de un sujeto en otro, acumulando vivencias y un profundo desasosiego a causa de un sentimiento de pérdida.
Unos pocos detalles permiten percibir el transcurso del tiempo y los cambios: un cruce de caminos, una serie de desvanecimientos, un medallón con dos fotos.

La sangre brota (2008), de Pablo Fendrik


La acción transcurre durante un día en la vida de una familia disfuncional en una Buenos Aires intimidante.
De igual manera que Ciudad de México en Amores Perros (Alejandro González Iñárritu, 2000), la ciudad es un espacio de supervivencia, pero no solo para los más necesitados.
Como consecuencia de un sistema económico colapsado, aquellos que pertenecen a la clase media pueden ver hecho realidad el peor de sus miedos: no escapar a ese estado de vulnerabilidad y, de un momento a otro, ser arrastrados por un espiral de violencia.
Arturo (Arturo Goetz) es un taxista que intenta sobrellevar la rutina diaria escuchando un disco compacto con técnicas de relajación.
La indiferencia define las relaciones con su mujer Irene (Stella Galazzi) y su hijo menor Leandro (Nahuel Pérez Biscayart), un adolescente adicto que acostumbra deambular por las calles sin rumbo, a la deriva; cuyas breves presencias en la casa que habita junto a sus padres lo muestran como un intruso.
Madre e hijo tienen, cada uno por separado, un plan para escapar de esa asfixiante realidad: Irene, participar de un torneo sudamericano de bridge; y Nahuel, viajar a la costa atlántica bonaerense a vender pastillas de éxtasis con la finalidad de reunir dinero para desaparecer; tal como lo hiciera su hermano mayor Ramiro cuatro años antes.

El asaltante (2007), de Pablo Fendrik


Más breve en el planteo y de menor complejidad narrativa que La sangre brota (2008), El asaltante es el primer filme del director Pablo Fendrik.
Si el desarrollo de la acción en La sangre brota ocupaba un día completo, aquí todo sucede durante una mañana.
La cámara sigue celosamente al asaltante (Arturo Goetz) en su raid delictivo en las horas previas al mediodía.
El relato íntegro se condensa en su figura; en una diferencia más con su segunda película, ya mencionada: casi no hay personajes secundarios.
El de la mesera (Bárbara Lombardo), no está completamente delineado y carece de auténtico interés, cuya inclusión obedece a revelar algo de la personalidad del protagonista.
Pablo Fendrik demuestra en El asaltante pulso para contar, consiguiendo muy buenos resultados usando pocos recursos.
Quizás, con mayor mérito que en La sangre brota, puesto que lo hace sin eludir la violencia pero, a la vez, sin exacerbar su exposición.
Resulta muy interesante cómo el cineasta evita ceñirse a las reglas de un género determinado. Lo que principia y continúa como un policial, una de suspenso, incrementando la tensión momento a momento, propiciando un gran desenlace (pienso en el duelo de la magnífica Un oso rojo (Israel Adrián Caetano, 2002), un western adaptado al ámbito del conurbano bonaerense); resulta en un impredecible remate, situando la película en un plano completamente diferente y forzando una relectura de todo lo ocurrido.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

El silencio de Lorna (Le silence de Lorna, 2008), de Jean-Pierre y Luc Dardenne

Lorna (Arta Dobroshi) es una inmigrante albanesa que busca conseguir la nacionalidad belga y sueña con abrir un bar junto a su novio.
Con tales objetivos en mente, participa de un plan que incluye un casamiento por conveniencia con un drogadicto de nombre Claudy Moreau (Jérémie Renier), su asesinato para obtener el divorcio, y un posterior enlace con un mafioso ruso necesitado de un pasaporte europeo en forma urgente.
La primera mitad de El silencio de Lorna, recuerda que nadie retrata mejor esos seres procurando sobrevivir en condiciones adversas, obligados a cometer delitos e, inevitablemente, pagar las culpas, que los realizadores Jean-Pierre y Luc Dardenne.
La segunda parte, en cambio, no es tan lograda.
Considerando la producción precedente de los directores, representa una novedad, un giro estilístico. Ya no se trata de seguir cámara en mano a su protagonista, utilizando primeros planos de manera de hacer partícipe al espectador de la apremiante realidad en que está inmerso, transmitiendo su inquietud y el hacer frente a un dilema ético, sino de tomar distancia para comprender los motivos de sus determinaciones. Esta innovación, que independiza a la película de la característica apariencia documental de los filmes firmados por los belgas y la aproxima a la ficción, resta esa intensidad y verosimilitud únicas que son el sello distintivo de los autores.

Entre los muros (Entre les murs, 2008), de Laurent Cantet

Entre los muros sigue el desarrollo de un ciclo lectivo de un colegio secundario de Paris, denunciando las dificultades que enfrentan los docentes en su tarea: los problemas de aprendizaje, el desinterés de los alumnos, los conflictos raciales; acentuando la influencia que la necesidad de individualización propia de la adolescencia tiene en las relaciones entre los jóvenes, y en el desafío a la autoridad que representa el profesor, manifiesto en el ejercicio de la confección de un autorretrato.
Su consecuencia consiste en que el vínculo establecido en el aula es directo, sin inhibiciones, lo cual trae consigo un trato carente de respeto e, incluso, agresivo, donde el mismo educador no puede evitar "perder los estribos".
El realizador Laurent Cantet elude el uso de un tono melodramático que privaría de naturalidad y efecto al relato, y consigue escenas cargadas de tensión y fuerza dramática.
Entre sus aciertos, se puede mencionar también la elección del ámbito elegido: el aula como expresión de la sociedad en su totalidad, y el acercamiento a ese mundo en forma casi documental, sin abrir juicio, sin tomar posición.

Ornette Coleman - Teatro Argentino, 12 de mayo de 2009

La presentación de Ornette Coleman en la Sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de la ciudad de La Plata repitió el mismo programa de unos días antes en el Gran Rex, en Buenos Aires. Los temas oscilaron entre aquellos característicos de Ornette, vibrantes, animados, incluyendo abruptos cortes, como Tone Dialing o Bach Prelude, pertenecientes a Tone Dialing (1995), y tiempos lentos donde el arco del contrabajo de Tony Falanga asumió la dirección de la agrupación.
Resulta inevitable en un artista de la trayectoria de Ornette Coleman no hacer un repaso de sus influyentes bandas: el fundacional cuarteto junto a Don Cherry en trompeta de bolsillo, Charlie Haden en contrabajo, y Billy Higgins o Ed Blackwell en batería; el innovador doble cuarteto que grabó Free Jazz: A Collective Improvisation (1961); el trío con David Izenzon en contrabajo y Charles Moffett en batería; y otro doble cuarteto conformado por dos guitarras, dos bajos eléctricos y dos baterías, Prime Time.

Ornette Coleman - Teatro Gran Rex, 7 de mayo de 2009

El concierto brindado por el inmenso Ornette Coleman en el Teatro Gran Rex, en Buenos Aires, consistió en composiciones breves de no más de cinco minutos, por ejemplo: Sleep Talking, parte de su último álbum Sound Grammar (2006); Turnaround, perteneciente a Tomorrow Is The Question! (1959); un fragmento de las Suites para violonchelo, de J. S. Bach, como excusa para una improvisación grupal y; su ya clásica, Lonely Woman, contenida en el seminal The Shape of Jazz to Come (1959), en el bis.
La formación que acompañó a Ornette presentó a Tony Falanga en contrabajo, usando nada más que el arco de su instrumento, algo inusual en jazz; y a Al McDowell, en bajo eléctrico, reemplazando al contrabajista Greg Cohen, única diferencia con la banda que grabó el ya nombrado Sound Grammar, quien utilizara la técnica de pizzicato en el mencionado registro. La inclusión de McDowell aporta un sonido que remite a las experiencias eléctricas de Coleman junto a la agrupación Prime Time, tocando el bajo como si fuese una guitarra. Por su parte, Denardo Coleman en batería se sirve de polirritmos para añadir color, en un contexto grupal en el cual los intérpretes participan con independencia.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Chop Shop (2007), de Ramin Bahrani

Es poco frecuente que el cine proveniente de Estados Unidos, al menos aquel que es un producto de la gran industria, se ocupe de los que tienen menos. Es la negación a mostrar un sistema que no es capaz de dar respuesta adecuada a las carencias que ocasiona.
Chop Shop persigue retratar a quienes habitan en los márgenes de una ciudad no inclusiva, aquellos que solo pueden participar de un juego de béisbol en el Yankee Stadium o del Open de Tenis, desde afuera.
Con ese fin, sigue los pasos de Ale (Alejandro Polanco), un niño huérfano de origen latino, tratando de sobrevivir en un mundo de adultos.
Ale vende DVDs piratas y trabaja en un taller mecánico/desarmadero de autos, mientras ahorra dinero para cumplir con su sueño: comprar una camioneta para vender comida (food van), que sería atendida por Isamar (Isamar Gonzales), su hermana adolescente y, de ese modo, mejorar su situación y no depender de nadie.
Eso es todo. Contado sin ánimo moralizador, sin intención de juzgar o de hacer un melodrama.
Ramin Bahrani expone a sus personajes, invisibles para una sociedad y el cine de Hollywood que deciden ignorarlos.