miércoles, 23 de diciembre de 2009

Entre los muros (Entre les murs, 2008), de Laurent Cantet

Entre Les Murs se desarrolla durante un ciclo lectivo de un colegio secundario de Paris, describiendo las dificultades que enfrentan los docentes para enseñar: los problemas de aprendizaje, el desinterés de los alumnos, los conflictos raciales. Señalando, en particular, la influencia que la necesidad de individualización propia de la adolescencia tiene en las relaciones de los jóvenes con sus compañeros y con la autoridad que representa el profesor, destacado en el ejercicio de la confección del autoretrato. El modo de vincularse en el aula es directo, sin inhibiciones, lo cual conduce sin demasiado esfuerzo a un trato carente de respeto y agresivo, donde el mismo educador parece no poder evitar extralimitarse. Laurent Cantet rechaza un tono melodramático que quitaría naturalidad al relato y logra escenas cargadas de tensión y fuerza dramática. Entre sus aciertos, sobresale la elección del ámbito elegido como expresión de la sociedad en su totalidad y el acercamiento a ese mundo de un modo casi documental, eludiendo tomar posición. Sin embargo, y más allá de que la intención sea exponer esa realidad y llamar la atención precisamente sobre el enorme desafío que supone encontrar soluciones a ella, creo que esa misma distancia impuesta impide al filme ir un paso más allá y ensayar, sino posibles respuestas, al menos más preguntas incómodas, como la que que hace el profesor Marin (François Bégaudeau, autor también del guión) cuando interroga a sus pares si el sistema educativo no fracasaría cuando decide expulsar a quien no se adapta a sus normas.

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