lunes, 21 de diciembre de 2009

Chop Shop (2007), de Ramin Bahrani

Es poco frecuente que el cine proveniente de Estados Unidos, al menos el que pertenece a la gran industria, se ocupe de aquellos que tienen menos. Es una suerte de negación a mostrar un sistema que no es capaz de dar respuesta adecuada a las carencias que produce. Chop Shop retrata a quienes habitan en los márgenes de una ciudad no inclusiva. Aquellos que sólo pueden participar de un juego de béisbol en el Yankee Stadium o del Open de Tenis desde afuera. Para ello elige seguir los actos cotidianos de Ale (Alejandro Polanco), un chico latino huérfano tratando de sobrevivir en un mundo de adultos. Vende DVDs piratas y trabaja en un taller mecánico y desarmadero de autos, mientras reune dinero para llevar a cabo un sueño que le permitirá mejorar su situación y no depender de nadie: comprar una camioneta para vender comida que será atendida por su hermana adolescente. Esto es todo. Contado sin ánimo moralizador ni intención de juzgar o de hacer un melodrama. Ramin Bahrani expone a sus personajes, cuyas vidas no son visibles para una sociedad y para el cine que decide ignorarlos.

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