sábado, 19 de diciembre de 2009

Nina - Centro Cultural Konex, 16 de enero de 2009

Nina, cuyo nombre evoca al personaje de La gaviota de Chejov, relata el regreso de la protagonista a su pueblo natal en un intento de recuperar las ilusiones propias de la adolescencia, esa sensación de estar frente a un mundo cargado de promesas. "Espero nunca tener la vida hecha" expresa Nina y revela los deseos que la hicieron partir para seguir una carrera de actriz. En un hotel cercano a la playa se encuentra con Blas, un amigo de la juventud, con quien compartirá recuerdos y frustraciones, para finalmente comprender que no hay modo de volver atrás. La puesta de Jorge Eines acierta en la descripción de una sombría madrugada en un balneario fuera de temporada a partir de la iluminación y el omnipresente sonido del mar. Pero el texto de José Ramón Fernández no logra reflejar el desgate provocado por la acción del tiempo, tan propio de las obras de Chejov, a la vez que constantemente recurre a referencias musicales, literarias o cinematográficas que lucen como mero adorno. A su vez, el final parece una concesión optimista en relación al personaje de Blas. Por su parte, las actuaciones tampoco aportan en favor de la credibilidad de sus representados. Heidi Steinhardt, en el rol de la atribulada Nina, baila y se contorsiona durante buena parte de la obra, lo que resta efecto dramático a su interpretación.

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