miércoles, 16 de diciembre de 2009

Fin de partida - Centro Cultural de la Cooperación, 23 de agosto de 2008

Un viejo ciego en silla de ruedas, un sirviente, dos tachos de basura de los cuales emergen dos ancianos, una ventana que da a la tierra y otra al mar, una escalera. Tales elementos constituyen el espacio que es en sí mismo una totalidad. No hay afuera, no hay humanidad, sino como negación. Asimismo, existe una dificultad para contar la historia. Una desarticulación del relato. La palabra cobra significado a partir de su imposibilidad de expresar. Un universo vacío de sentido, en el que aún subsiste la necesidad en la imagen del niño abandonado.
Pompeyo Audivert y Lorenzo Quinteros logran dar a sus personajes, a la vez complementarios y antagónicos, todos los matices que les son propios, entre ellos, el humor y la angustia existencial.
Fin de Partida, de Samuel Beckett, construye una indagación sobre la condición humana y sobre el teatro como modo de reflexión acerca de ella.

No hay comentarios: