martes, 15 de diciembre de 2009

I'm a Cyborg, but that's O.K. (2007), de Park Chan-wook

Algo que permite mejorar aún más mi consideración de un muy buen cineasta es su capacidad de cambiar. El surcoreano Park Chan-wook lo logra con creces en I'm a Cyborg, but that's O.K., una (en rigor inclasificable) comedia romántica, luego de la hiperviolenta trilogía de la venganza. En ella narra la relación entre dos internos de un neuropsiquiátrico, al que Park pinta de colores vivos. Young-goon, quien cree ser un robot, sólo se alimenta con pilas mientras busca el secreto de su existencia. A su vez, Park-sun, un cleptómano que se considera conejo, tiene la intención de salvarla. La película contiene maravillosas imágenes surrealistas con el objeto de describir toda la fantasía e imaginación del mundo de sus personajes. En esta historia la lección consistiría en que lo necesario para acercarse a otro es un poco de comprensión y la aceptación de las diferencias.

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