
En un neuropsiquiátrico, al que Park ingeniosamente pinta de colores vivos, dos internos entablan una angelical relación: una joven de nombre Young-goon (Lim Soo-jung) está convencida de ser un robot y se alimenta con pilas alcalinas, mientras persigue el secreto de su existencia; a su vez, Park-sun (Rain), un cleptómano que experimenta la sensación de creerse un conejo, tiene la intención de salvarla.
I'm a Cyborg, but that's O.K. contiene maravillosas imágenes surrealistas con el objeto de describir toda la fantasía e imaginación que caracteriza al mundo de sus personajes.
En esta deliciosa fábula, el mensaje consistiría en que lo necesario para acercarse a otro es un poco de comprensión y la aceptación de las diferencias.
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